Calaveras Literarias


Calaveritas, calacas, parca, huesuda, catrinas, garbanceras… ¿Quién iba a decirnos que las calaveras tan de moda en México hoy en día provenían de unos pequeños fragmentos satíricos publicados en el siglo XIX? ¿O cabe la posibilidad de que surgieran a partir de unas tradiciones más antiguas todavía? A continuación intentaremos excavar en la historia de México para buscar el verdadero origen de las calaveras literarias, supuesto origen del mito de la catrina y del culto a la muerte centroamericano.

Tipos de Calaveras Literarias Mexicanas

Existen muchos tipos de calaveritas literarias, entre las más comunes encontramos:

Calaveras para niños
Calaveras chistosas
Calaveras cortas
Calaveras de amor
Calaveras de políticos
Calaveras dedicadas
Calaveras día de muertos
Calaveras largas
Calaveras para amigos
Calaveras para maestros
Rimas de calaveras

Significado de las Calaveras Literarias

Hoy en día entendemos por calaveras literarias o “calaveritas” pequeños poemas escritos a modo de epitafio que aparecen en el Día de los Muertos en tono de burla, con la intención de despreciar los bienes materiales y dejando claro que la muerte nos alcanzará a todos tarde o temprano.

Las primeras calaveras impresas aparecen en el periódico el Socialista, un rotativo izquierdista que tenía por costumbre burlarse de las finas maneras de la alta (y no tan alta) sociedad mexicana, que intentaba asemejarse a la europea aunque careciese de riqueza.

El cariz ridículo e hipócrita que para muchos adquiría esta farsa llevó a los periodistas a dirigir sus textos a figuras concretas de la sociedad, en ocasiones con nombres y apellidos, a las que recordaban que vivir una vida de pretensión fingida acabaría igualmente en la tumba.

Si echamos la vista atrás, encontramos en las tradiciones mexicanas un tipo similar de texto llamado “panteón” que expresaba exactamente las mismas ideas, lamentablemente, a partir de este punto la oralidad y la tradición nos impiden seguir el rastro de estos curiosos epitafios que no encontraremos escritos con anterioridad al siglo XIX.

Pero si damos un largo salto hacia atrás en el tiempo, hasta la época colonial, encontramos una extraña manifestación fruto de la conjunción de las culturas hispana y mesoamericana que se asemeja curiosamente a las calaveras literarias modernas. Hablamos de las profecías de la Madre Matiana de Tepozotlan.

Origen e Historia de las Calaveras Literarias de México

Aunque no sabemos a ciencia cierta las fechas de nacimiento y muerte de esta supuesta visionaria, lo cierto es que fue adoptada por las monjas del convento de San Juan de la Penitencia y sirvió bajo la supervisión de la Madre Sebastiana Maya entre mediados y finales del siglo XVIII.

Aunque nunca se hizo monja, observaba con cuidado la fe cristiana y se comportaba de una manera humilde y nunca habló mal del prójimo. Cuando la Madre Sebastiana falleció, Matiana abandonó el convento bajo rumores de su supuesta santidad y atribuciones de supuestos milagros.

Por inspiración divina se trasladó al convento de San Jerónimo, donde fundó una especie de escuela espiritual que alcanzó tal fama, que la misma Inquisición se personó en el convento para interrogarla. Fue durante esta época cuando la Madre Matiana comenzó a relatar sus tenebrosas revelaciones sobre el futuro de México y algunas otras que incumbían a España. Sus palabras nunca fueron escritas.

Tras la muerte de la supuesta “Santa”, la Madre Josefa de la Pasión de Jesús, viajó al convento de inmediato para recoger sus adivinaciones, que le fueron relatadas por sus dos discípulas predilectas, Francisca montes de Oca y una india cacique llamada simplemente María Paula.

Aunque no fueron las palabras exactas de su maestra, las alumnas hablaron de grandes desastres y una incipiente pobreza en México, amén de otras advertencias como una futura batalla entre cristianos y demonios del averno y, sobre todo, muchas referencias al mundo de los muertos: esqueletos que se levantan de sus tumbas mediante rituales y que bailan al compás de una música infernal.

La danza de los muertos ya era un tema recurrente en Europa durante la Alta Edad Media y posiblemente sirviera de inspiración para plasmar las visiones de la religiosa. En todo caso, las advertencias, la aparición de cadáveres que danzan, la pobreza de México y la inevitabilidad de la muerte son temas que se relacionan con las calaveras literarias de un modo que no puede ser ignorado. Para muchos historiadores y especialistas, esta mentalidad fatalista ha sido adaptada por el pueblo llano para ser convertida en una mofa burlesca, no exenta de cierta tristeza.

Cómo hacer Calaveras Mexicanas

Ahora que tenemos más pistas de su procedencia y conocemos su verdadero significado, nos sentimos más motivados para intentar crear nuestras propias calaveritas. Las reglas son sencillas y parten generalmente de una composición en versos octosílabos que forman estrofas de cuatro versos, la rima puede ser asonante, consonante o no existir en absoluto. Muchos optan por versos endecasílabos (11 sílabas), que hacen más fácil la composición otorgándole un carácter más narrativo.

La temática debe ser creativa, piensa en un tema escabroso, extraño o surrealista y no te olvides de agregarle un elemento picante, aquí tu imaginación debe deshacerse de ataduras. Obviamente el personaje principal debe ser la muerte, la pelona, la huesuda… pero con referencias al Diablo o a personajes bíblicos y sus destinos funestos, por ejemplo, en España es muy común hacer chascarrillos sobre la muerte de San Lorenzo en la parrilla, con varios ejemplos en composiciones populares como jotas o chirigotas. Por último, es indispensable el elemento cómico, al fin y al cabo, se trata de reírse de la propia muerte.

Una vez que tengas tu calaverita terminada solo te queda dejarla en un lugar donde la pueda encontrar el destinatario, una nota adhesiva en su ropa, como marcapáginas en su libro de cabecera o en los lugares más inverosímiles. No olvides que siempre puedes aderezarla con un dibujo de tu propia cosecha, ¡no te cortes!

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